Es normal: abrir las puertas de tu armario y no encontrar NADA para ponerte, a pesar de que ¡está repleto!


¡Nada! No hay nada que te quede, por lo que es hora de echar mano de la billetera e ir a comprar ropa nueva que, por cierto, no tendrás espacio en tu clóset para acomodar.

Pues no, este es un concepto totalmente equivocado.

De hecho, salir de compras es la peor idea que puedes tener en ese momento, porque la realidad es que no necesitas más ropa… sólo necesitas deshacerte de la que realmente no te sirve.

Según estadísticas de expertos organizadores, entre el 50 y el 60 por ciento de armario de una mujer es inservible, ya sea porque está pasado de moda, le queda grande o chico o simplemente no va con su personalidad.

Así que antes de pensar en ropa nueva, debes hacer desaparecer los siguientes elementos:

  1. Los gemelos
    El solo hecho de que sean rojos y cortos los hace gemelos a la vista de los demás.
    El solo hecho de que sean rojos y cortos los hace gemelos a la vista de los demás.

¿Tienes 8 jeans Levi’s de la misma referencia y casi igual color que has ido comprando porque te horman bien? Oh, oh, este es un mal signo e indica que seguramente habrás hecho lo mismo con t-shirts, vestidos de día y de noche y carísimos jackets. Ok, saca todos los “gemelos” y escoge sólo tus 2 favoritos. El resto pueden irse, porque claramente no los extrañarás.

2. Los “por si acaso”

Foto: rgbstock
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Nada malo tiene guardar UNA camisa para cuando tienes que hacer algo que pueda dañar tu ropa, como por ejemplo pintar la casa, lavar el carro, reparar el techo… A ver. ¿En serio? ¿Cuántas veces vas a pintar tu habitación en un año? Lo más probable es que máximo una, o ninguna. Entonces, ¿por qué tienes una pila completa de esas camisas con huequitos o una mancha de vino en el frente y que no le salió? Entonces, todo esa montonera de basura -literalmente- debe desaparecer ¡ipso facto!

PS: Olvídate de esa idea de “sirven para dormir”. Eso no ayuda ni a tu autoestima, ni a que algún hombre, por más que te ame, llegue a verte sexy.

3. Los ¡cariiiiiiiiiiiiiiísimos!

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Como dicen los memes de la red, “el pasado ya pasó”. Lo mismo sucede con la moda. Aquello que compraste diez años atrás y por lo que tuviste que pagar un ojo de la cara, ya es obsoleto y no te lo volverás a poner ni siquiera para Halloween. Así que es hora de hacer un trabajo mental de desprendimiento: ya lo compraste, ya lo usaste, ya lo disfrutaste. Punto. Es hora de decirle ¡adiós!

4. Los “no me gusta, pero están de moda”

Foto: rgbstock

La moda no incomoda y para gustos se hicieron los colores, pero si una prenda no te gusta o no te queda ¡no la tengas! No vale la pena frustrarse todos los días porque te lo quieres poner y no logras sentirte cómoda. No todos los cuerpos se casan con todos los estilos. Mejor busca algo que se le parezca, que te quede bien y que te haga lucir al día, pero no igual que todas las demás.

5. Los “para cuando baje de peso”

Foto: rgbstock / scottsnyde

No, no, no. No puedes tener la mitad del clóset lleno con ropa que no sabes cuándo te pondrás. Seamos francas: nosotras subimos y bajamos de peso de cuando en vez, pero si no estás siguiendo un programa de alimentación y ejercicio supervisado por un especialista y que te garantice perder las libras de más -en un tiempo determinado-, no vale la pena pensar en “lo que puede ser, pero aún no es”. No te tortures. Disfruta de cada etapa y forma de tu cuerpo. Ámate tal y como eres. 

6. Los “nunca me lo he estrenado” 

Foto: freerangestock / Merelize

A todas nos ha pasado. Estamos en el centro comercial con varias amigas y vemos una verdadera ganga. Una pieza de ropa que es tan, pero tan barata, que sería un delito no comprarla. Luego de eso, ha estado hibernando en tu cajón por meses, si no es que lo ha hecho por años. Si no te lo pusiste en el mes siguiente a comprarlo (eso, creyendo que era una pieza para usar en una ‘ocasión especial’), no te lo vas a poner ahora. Eso también debe salir de inmediato. Busca entre tus amigas a cuál le puede quedar y dale una linda sorpresa regalándole eso que está nuevo de almacén.

7. Los “del uniforme”

Foto: freerangestock / Unsplash

Ya pasó la época en que ibas al colegio y usabas faldita de pliegues ordenada por la rectoría. Hoy no hay necesidad de que te pongas los mismos zapatos todos los días, porque son muy cómodos. Has este ejercicio: ve a una tienda de zapatos y busca algo del mismo estilo, pero que tenga un diseño y color completamente distintos. Calza en un pie el zapato que ha sido tu uniforme por el último año, y en el otro el nuevo. Verás cuán desgastado y viejo está el que -desde ese instante- pasará a la historia como algo que ya cumplió su ciclo y debe desaparecer.


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