Foto: Lionel Decoster · CC BY-SA 3.0.
Celia Cruz no solo cantaba con la voz; también contaba historias con su ropa. Una reciente entrevista publicada por People en Español rescata los recuerdos del joyero Ricardo Morán, el artesano detrás de algunas de las piezas más icónicas que acompañaron a la Reina de la Salsa. Sus testimonios abren una ventana íntima al minucioso trabajo detrás de una imagen que, a día de hoy, sigue despertando fascinación mundial.

El misterio de las “Pirámides” mayas
Según relató Morán a la periodista Kika Rocha, su encuentro con la guarachera ocurrió durante una sesión fotográfica en Manhattan. Fue allí donde le presentó Pirámides, una vanguardista colección inspirada en las formas escalonadas de las construcciones mayas que incluía un juego de anillo, aretes, brazalete y collar.
El flechazo fue inmediato: la artista se quedó con todo el conjunto. Romilda Miguelez, esposa del joyero, recuerda con especial cariño el anillo. Al revisar el archivo fotográfico de la cantante, descubrió que Celia estaba tan obsesionada con él que lo usaba constantemente, incluso cuando no llevaba el resto de la colección.

Un legado digno de museo
El impacto visual de Celia ha trascendido los escenarios para instalarse en la historia. El Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian custodia un collar donado por su patrimonio a través del Celia Cruz Legacy Project. Aunque la ficha oficial del museo registra la pieza sin atribuirla directamente a Morán o a su colección Pirámides, el objeto abre un doble relato: el del oficio del artesano y el de la conservación institucional.
Un solo collar es capaz de encapsular su arrolladora presencia escénica, disparando preguntas sobre su diseño, su uso y el lugar estratégico que ocupaba en su vestuario.

Zapatos imposibles y moda en movimiento
Para quienes quieran ver este despliegue en persona, el viaje continúa en ¡Puro Ritmo! The Musical Journey of Salsa, una exposición inaugurada en abril de 2026 por el Museo Nacional del Latino Estadounidense. La muestra exhibe cinco deslumbrantes conjuntos y cinco pares de zapatos de la cantante, con prendas que irán rotando a lo largo de la exhibición.
Entre los tesoros textiles se encuentran vestidos de los años 70, una emblemática capa diseñada por Irma Peñalver y un traje de Willy Mena del año 2002. Esta selección permite trazar la evolución de su clóset, coronado por esos míticos zapatos de escenario cuyos tacones desafiaban la gravedad y las formas convencionales.

Como toque moderno e inclusivo, la muestra incorpora una réplica táctil de uno de sus famosos zapatos, creada mediante tecnología de escaneo 3D. Así, un detalle tan exclusivo del vestuario de Celia se convierte en una experiencia sensorial que los visitantes pueden explorar directamente con las manos.
Entre fotografías de archivo, memorias de taller y maniquíes de museo, descubrir el guardarropa de Celia Cruz es mucho más que ver ropa: es asomarse al arte, al oficio y al alma detrás de un brillo eterno.

