Conoce el poder de usar mascarillas en tu rutina facial

Las mascarillas son una efectiva solución para el mantenimiento de nuestro cutis, tanto a nivel cosmético como en la salud de los capilares más profundos. Existen diversos tipos de mascarillas, desde bronceadoras y relajantes hasta nutritivas y limpiadoras. Su uso es muy recomendable para combatir dificultades de salud y belleza de la piel.

Una tez hidratada, concilia un sueño liviano. Si dedicas pocos minutos cada semana en aplicar mascarillas faciales a tu rostro, calmarás tu ansiedad acumulada por el estrés laboral, incorporando a tu piel una refrescante sensación aplicable con tus dedos, ¿quieres saber cómo hacerlo? Continúa leyendo y escoge los productos de limpieza que más se adecúen a tu piel.

¿Qué es una mascarilla facial?

Una mascarilla para el rostro es un producto de cosmética que se puede buscar en base a distintas texturas y se aplica de forma ocasional sobre la epidermis de nuestro cutis, con el objetivo de mejorar el estado de este.

Al aplicarse sobre la piel, tiene que permanecer algunos minutos hasta formar una capa que cumpla su efecto y luego pueda ser retirada.

¿Cómo aplicarlas?  

Todo embellecimiento facial se corresponde con una piel completamente limpia y tonificada.

Ten las manos limpias al momento de colocar la máscara. Extrae la mascarilla del sobre y colócala sobre el rostro. Asegúrate que se ajuste adecuadamente cubriendo pómulos, evitando el contorno de los ojos y de los labios. Colócala con la yema de los dedos o con una brocha especial. Deja que actúe el tiempo estipulado por el fabricante. Espera que transcurra ese tiempo y retírala suavemente. Si sobrara restos del producto en el velo –que es muy común-, te recomendamos que los distribuyas por las zonas del cuello y escote, para sacar un mejor provecho.

Lávate las manos nuevamente y desecha la mascarilla. Para retirarla hay que utilizar agua tibia. Masajea el producto hasta su plena absorción y retíralo como si fuera un gel, con movimientos circulares. La piel quedará extremadamente sensible en este paso, es normal, por eso es recomendable usar una toalla suave que no genere irritación ni picazón en la piel.

Al finalizar este paso, termina tu rutina aplicando una crema –según las instrucciones de un especialista-, pues la epidermis podría quedar resentida.

¿Cuándo aplicarlas?

Las máscaras se deben colocar una vez a la semana o cada diez días.  Es necesario dejarlas exfoliar al menos quince o veinte minutos. Para el caso de las máscaras purificadoras de piel grasosa, se sugiere dejarlas actuar hasta media hora después de absorber toda la grasa expulsada por el cutis, y evitar así el acné.

Al anochecer sería ideal para su colocación. Cuando la piel se predispone a un sueño prolongado y recibe mejor todas las propiedades. Después de una buena limpieza y antes de aplicar la crema de noche, colocarás la mascarilla con los dedos. Mientras la dejas actuar puedes hacer otras cosas, pero sin exceder del tiempo respectivo. De lo contrario, podría generar una piel reseca.

Recuerda elegir una mascarilla facial que más se adapte a tu tipo de piel. Usar regularmente este producto de cosmética repondrá a tu cutis aires de salud, frescura y rejuvenecimiento.