El cosmos se abre a la iniciativa civil

Lo que durante la segunda mitad del siglo veinte parecía abocado a estar per secula seculorum en manos de los Estados, la exploración de la vastedad que se extiende más allá de la tenue capa de oxígeno que rodea nuestro pequeño y acogedor planeta, se ha abierto durante las primeras décadas del presente siglo a la iniciativa privada, representada por empresas como Space X o Blue Origin hasta tal punto que los recursos espaciales de estas compañías rivalizan y en muchos casos superan los de muchos de los países más desarrollados del mundo, de forma que en cierto modo las megacorporaciones han tomado el testigo que los Estados parecen haber abandonado, y puede que la bandera que se plante en Marte en las próximas décadas no sea la de un país sino la de una corporación privada, no en vano Space X ha enviado recientemente con éxito una tripulación totalmente civil, sin profesionales de la NASA, demostrando que son capaces de cortar el último hilo que les ataba a las entidades espaciales públicas, la de entrenar a sus propias tripulaciones.

El planeta rojo en el punto de mira de Space X

El mil millonario Elon Musk quiere llegar a Marte, para él, el destino de la humanidad no se encuentra en el nido que la vió nacer de la misma forma que como transhumanista declarado Musk piensa que nuestro futuro tampoco está limitado a la carcasa biológica que, parafraseando a Marco Aurelio, más pronto que tarde terminará por ocupar su lecho fúnebre, y por lo tanto la meta más ambiciosa de Space X se encuentra en el planeta rojo.

En diciembre del 2020 Elon Musk ya anunció que estaba muy seguro de que en el 2024 o en el 2026 su empresa lanzaría la primera expedición humana a Marte, a pesar de que no será hasta el 2033 el año en el que Marte y la Tierra se encontrarán en su punto más cercano, lo que no quiere decir que entre medias no haya momentos en los cuales ambos planetas se encuentren razonablemente cerca.

Los inicios en el vecino de la Tierra no serán fáciles, de hecho serán muy difíciles, y lo serán hasta tal punto que el propio Elon Musk no descarta que haya muertos en los primeros tiempos de la exploración de Marte, de la misma forma que la exploración espacial se ha venido cobrando vidas desde sus comienzos, aunque no por ello es menos cierto que el futuro de la humanidad está ahí afuera, incluso en un tema tan aparentemente mundano como es el económico.

Las compañías espaciales, ¿un negocio atractivo y factible?

No es posible saber si compañías como las dirigidas por Musk, Bezos u otros magnates de las nuevas tecnologías van a terminar siendo viables a largo plazo, pero lo que sí podemos saber es que de momento han conseguido atraer el capital de muchos inversores, probablemente con la expectativa de que tomen una ventaja decisiva en esta carrera y ello devenga en pingües beneficios.

De hecho, el trading de acciones mediante la app de un bróker online es otra de las formas en las que un inversor podría operar con estos activos, aunque con sustanciales diferencias, la primera de las cuales sería que no se podrían obtener dividendos ya que no se adquieren directamente las acciones, sino que mediante CFDs se hace una predicción de la cotización y se opera en base a ello, lo cual no es sencillo. Otra característica muy distintiva es la del apalancamiento, el cual potencia el valor de la inversión, pero a su vez supone un riesgo mayor de sufrir pérdidas más rápidas y en mayor cuantía que si se hubiera invertido sin utilizar esta herramienta.

Ya que no es posible invertir en compañías espaciales públicas (a no ser que se considere que el pago de impuestos con los cuales se financia toda la actividad pública supone alguna forma una inversión), la única forma de invertir en la exploración espacial es a través de las empresas privadas, las que ya existen y las que previsiblemente aparecerán con el tiempo.