Siempre nos preocupamos del maquillaje, la ropa, el vestido, los accesorios, pero ¿con qué haces prácticamente todo en el día? ¡Con tus manos!

Que no se olvide mantenerlas bien cuidadas y saludables porque además de ser tu carta de presentación, son las primeras en envejecer. Lo mismo sucede con los pies, nada más fatal que ver a una mujer preciosísima que cuando lleve zapatos abiertos sea un auténtico espanto.

Las manos de una reina

El secreto de todo es repetitivo: el agua, sí incluso para las manos. La hidratación no es solo aplicar crema dos veces al día –indispensable– sino de tomar bastante agua. Nunca apliques aceites porque la grasa no ayuda.

Aprovecha el día de hacerte la manicura para exfoliarte y eliminarás todo eso que sobra fácilmente. Corta y lima las uñas con cuidado de no astillarlas o hacer que se encajen,  empuja la cutícula y ¡Nunca la cortes! Como las decores lo dejamos a creatividad tuya.

Los pies de Cenicienta

Que no te de pena nunca lucirlos, su cuidado no es demasiado diferente que el de las manos pero ¡vaya que se merecen un cariño! Una vez a la semana sumérgelos en agua caliente con sal marina para que la piel se ablande y puedas exfoliar y/o pasarla Piedra Pómez sin problemas, eliminaras las impurezas.


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Utiliza las herramientas adecuadas al hacer tu pedicura pues las tijeras y alicates para las manos no son los mismos que para los pies. Un consejo primordial para evitar que crezcan hongos y bacterias es siempre mantenerlos secos tras el baño, camina descalza un rato al día pero no abuses de ello. Tus pies necesitan un respiro, no un castigo.

Por último y para ambos, si te vas a exponer al sol colócate protector solar o una crema que contenga del mismo, está piel no se insola de la misma manera pero es mucho más delicada.

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